domingo, 28 de marzo de 2010

Operación Carchuna, 1938

Irvin Goff, sargento del XIV Cuerpo Guerrillero, primero por la izda., junto a Bill Aalto con varios "Niños de la Noche" y el guía Antonio Moreno, con su inseparable pipa

Jesús Castillo Doménech

Carchuna, 23 de Mayo de 1938

Una audaz acción guerrillera durante la Guerra Civil Española

Desembarco en Calahonda (Granada):
El Fuerte de Carchuna y la liberación de prisioneros republicanos

Tras de la toma de Málaga por las tropas italianas del CTV junto con las de Queipo de Llano con fuertes focos de resistencia y posterior retirada de las fuerzas republicanas hacia Almería, el frente se estabilizaría en la provincia de Granada, entre Castel de Ferro y Calahonda.

El castillo de Calahonda, más conocido como Fuerte de Carchuna, se había convertido en una prisión o campo de trabajo. Las tropas republicanas, mediante un pequeño desembarco de comandos de fuerzas especiales muy decididos, rescatarían a los allí presos.

Posteriormente, la Subsecretaría de Propaganda del Gobierno de la República editaría un completo folleto con gran cantidad de detalles, que coinciden curiosamente en casi todos los puntos con los Partes Militares del Ejercito de Franco.

(Cuando se habla del Fuerte o Castillo de Calahonda, se trata más concretamente del Fuerte de Carchuna, sito en los llanos de Calahonda, actualmente en estado de abandono y rodeado por un enorme mar de invernaderos de plástico, menos por la parte de la playa.)

Fuerte de Carchuna en 1938

Cerca de Motril y a dos kilómetros de Calahonda, se levanta el Fuerte de Carchuna (entonces a dos kilómetros de Calahonda y actualmente a escasos metros de las edificaciones de Calahonda, junto a la playa; actualmente en un lamentable e inexplicable estado de abandono, rodeado de invernaderos cubiertos de plásticos); y en donde más de 300 prisioneros republicanos asturianos estaban presos, procedentes en su gran mayoría de la caida del Frente Norte de Asturias.

Sus guardianes los empleaban para la construcción de fortificaciones, carreteras militares u otros trabajos análogos, como un aerórodromo militar en la zona, especialmente para arrancar los palmitos que cubrían esos llanos a mano.

Vista de la fortaleza desde el Sur

Los prisioneros notan que las visitas a la fortaleza de escuadras falangistas con listas empiezan a arreciar, y que los compañeros presos que se llevan detenidos no vuelven, con lo que, uno de esos días, durante los trabajos de limpieza, cy aprovechando un descuido de los vigilantes, cuatro oficiales prisioneros acuerdan y deciden escapar a las líneas republicanas, sitas a unos 10 kms al Este, consiguiéndolo con éxito.

Ante este hecho y los testimonios y datos aportados por 4 oficiales prisioneros evadidos del Fuerte, las autoridades militares republicanas de la zona decidieron intervenir. Pensaron que lo mejor seria realizar una operación de comandos por sorpresa sobre el Fuerte de Carchuna, y debería ser realizado por unas fuerzas especiales escasas, pero a la vez muy bien equipadas y efectivas. Tal como se planearía, se realizó con éxito.

Vista desde el Sureste

La Operación de Rescate

A las 00.10 hs. de la madrugada del día 23 de mayo de 1938, desde el muelle del pequeño pueblo pescador de Castell de Ferro -a 8 kms de Carchuna- dos lanchas se hacen a la mar, pero contratiempos de última hora las hacen regresar a Castell de Ferro sin poder llegar al lugar, este primer intento se había frustrado por razones de logística: Una de las lanchas averió el motor, y la otra perdió la orientación, llegando incluso hasta la vertical de Motril (Una milla naútica, casi unos 2 kms. mas allá del objetivo) en zona "nacional", pasando milagrosamente desapercibida al enemigo.

Téngase en cuenta que la operación, que se realizaba a 4 millas dentro de las líneas enemigas, lo que les obligaba a navegar en vulgares lanchas de pesca o "traíñas" al no disponer de embarcaciones especializadas para ese tipo de opración, sin luces de posición, en plena oscuridad, sin instrumentos de navegación ni radiofonía, muchos de los comandos integrantes no sabían nadar, intentando confundir el enorme ruido de sus motores con el de los demás pesqueros de la zona.

En la noche del mismo día a las 22’00 horas con un grupo de soldados y guerrilleros republicanos de la Compañía Especial, voluntarios de la 55 Brigada, perteneciente a la 71 División del XXIII Cuerpo de Ejército, se dirigieron rumbo a la Punta del Llano, situada en la costa entre Calahonda y el cabo Sacratif, cerca de Motril.

A Punta del Llano, al Este de Carchuna, cerca de Calahonda, llegarán y desembarcarán con cierto oleaje, hacia las 24.00h, y este segundo intento no se veria frustrado, aunque por avería de una de las dos lanchas, tuvieron que recurrir a una lancha de remos remolcada por una a motor. La lancha a motor no podia alcanzar la orilla, por lo que parte del desembarco de hombres, armas y explosivos, hubo que hacerlo a nado en las todavia frías aguas de Mayo, en pleno silencio y en la oscuridad de la noche.

El objetivo de la operación era liberar a 308 oficiales y soldados procedentes del Ejército Republicano del Norte, que se encontraban prisioneros en el Fuerte de Carchuna, junto a la playa en aquel lugar, distando del pueblo de Calahonda menos de dos kilómetros.

Frente a Carchuna les esperaban unos enlaces (al parecer varios paisanos, algunos de ellos marineros y pescadores de Adra (Almería), buenos conocedores de la zona) estos facilitarían bastante información, y muy precisa para el desarrollo de la operación, pero otra información muy importante para el desarrollo de la misión fue la facilitada por los 4 asturianos evadidos del Fuerte.

Con esta ayuda, las cosas se sucedieron aparentemente sin grandes contratiempos, después de unas breves escaramuzas; en la que los guardianes sufrieron algunas bajas, incluyendo en estas al alferez que mandaba el destacamento que vigilaba a los prisioneros; lograron poner en libertad a los presos, a los que facilitaron algunas armas y granadas, otros tomarían las armas de sus antiguos captores, todo el grupo y sus enlaces pudieron regresar a las líneas republicanas, haciendo el itinerario por la Sierra, junto con algunos suboficiales "nacionalistas" que en realidad eran leales a la República.

Para facilitar su paso por las lineas del frente "nacional", el 220 Batallón de la 55 Brigada (unidad que cubría el frente costero granadino) lanzo un ataque de distracción apoyado por algunas baterías de artillería y de mortero, de este modo el grupo conseguiría regresar a sus posiciones sin grandes dificultades antes del alba.

Sobre esta operación, con algunas pequeñas contradicciones entre autores, puede observarse en los documentos de archivos que Salas Larrazábal y Martínez Bande publicaron en sus respectivos libros. La "Historia de la Cruzada" de Joaquín Arrarás atribuye esta acción a una partida de guerrilleros que actuaban en la retaguardia nacional, Ramón Salas Larrazabal, en su libro "Historia del Ejército Popular de la República", escribe:

"...no fue realizada por una partida de guerrilleros, sino por el desembarco de una pequeña fracción de fuerzas regulares".
La "orden general de operaciones de la 55 Brigada para la operación de Carchuna" prevé el desembarco de:
"Un grupo formado de fuerzas de la 230 Brigada, un oficial y quince soldados de ésta, cuatro oficiales evadidos del fuerte de Carchuna y un oficial de División por ella designado, que serán mandados por el oficial del grupo de la 230 Brigada, y, para el ataque a las posiciones facciosas de la carretera, la Compañía Especial de la 231 Brigada”.

Hay que resaltar que semanas después del golpe de mano el boletín "The Volunteer for Liberty", publicó lo siguiente:

“Noticias del frente de Motril hablaban de un sorprendente golpe de mano llevado a cabo el lunes 23 de mayo detrás de las líneas enemigas, por medio del cual los republicanos rescataron 308 prisioneros asturianos empleados por los fascistas en la construcción de fortificaciones. Un grupo de nuestros soldados desembarcó en una pequeña playa a las espaldas del frente fascista, atacando enseguida el Fuerte de Carchuna. Otra unidad les respaldó por tierra, tomando parte en la captura del fuerte. Después que los oficiales de la guarnición fueran fusilados, las tropas se rindieron. Entonces los republicanos (libertadores y liberados) atacaron a la retaguardia fascista, rompiendo la línea y pasando a territorio leal".

En el libro de Pons Prades, se detalla:
“Las Compañías de Servicios Especiales, tenían por misión:

a) Organizar y realizar sabotajes en la retaguardia enemiga;
b) Recoger información y difundir contrainformación;
c) Realizar golpes de mano de todas clases.

Y, en general todas las acciones propias de los comandos armados destacados a operar en campo enemigo".

Orden de Operaciones del EPR:

La "Orden General" no indica el número de comandos, pero aclara que:

"La Compañía Especial destacará 3 soldados a mi PC, para peatones de enlace con la misma", y que "enlazará telefónicamente con mi PC, para lo que se facilitará el material necesario".

La "Compañía Especial" era el elemento esencial y fundamental de la acción, comprobado en el plan de operaciones que cita la "Orden General", y donde se fija:

"- Grupo 1: 4 hombres y un fusil ametrallador D.P. Misión: Llegar a la carretera, al kilómetro 11,8, cortar el hilo telefónico entre Motril y Calahonda, emplazar un aparato de carretera para evitar la llegada de tropas facciosas y emplazar un fusil ametrallador para evitar el ataque por la parte norte del Fuerte de Carchuna.

- Grupo 2: (al mando del teniente Luis Caballero): 4 hombres y un fusil ametrallador D.P. Misión: dominar la salida de Calahonda y la carretera para proteger nuestra salida emplazando un fusil ametrallador. Nota: el teniente de este grupo está advertido de avisar la salida de los prisioneros del fuerte a las fuerzas de tierra, con ráfagas de fusil ametrallador, si antes no se hubiese establecido combate en el fuerte.

- Grupo 3: (al mando del teniente Fernández, de la 71 División): Con 16 hombres y 9 "Schmeisser" nuestros. Misión: lograr ocupar el fuerte, según el plan de los tres tenientes evadidos del mismo.

- Grupo de Municionamiento (a las ordenes del sargento Goff): 2 hombres y un "Schmeisser". Misión: desembarcar diez cajas de bombas, ponerlas en tierra en lugar seguro y custodiarlas hasta que llegue la orden de llevarlas al fuerte. Nota: una vez las bombas en poder de los liberados, los dos hombres con el "Schmeisser" se unirán al Grupo 3 por si fuese necesario abrir brecha en las filas facciosas para la salida.

- Jefe de Operación: Teniente Aalto. Desenlace. Misión: una vez enviados los grupos a los respectivos sitios, se establecerá el puesto de mando en la puerta norte. Una vez copado el fuerte, enviar a por las bombas. Después de repartidas las bombas y organizada la retirada de los liberados, el Grupo 1 se unirá al Grupo 2, y, cuando los liberados hayan rebasado el sitio de los Grupos 1 y 2 unidos, retirarse conjuntamente con ellos".

En la lectura de este plan de operaciones se observa la presencia de extranjeros. Ésto tampoco pasó desapercibido en campo enemigo, pues el parte nacional, publicado por Martínez Bande habla del "desembarco de un capitán y 30 extranjeros". Existen abundantes testimonios sobre los brigadistas norteamericanos del Batallón Lincoln Irvin Goff "Irv" y William Aalto "Bill" al respecto.

Existen dos libros autobiográficos de Plieseis y Vaupsasov, guerrillero austriaco el primero y asesor soviético para la guerrilla el segundo. Y el periódico "Bayonetas Internacionales" (existe algún ejemplar de este periódico en el archivo de Albacete) de las Brigadas Internacionales (BBII), donde se publicaron nombres y fotos de guerrilleros extranjeros.

En cuanto a los guerrilleros de procedencia estadounidense, Arthur H. Landis, afirma que tan solo fueron tres, Goff, Aalto y el comandante Alex Kunslich, este último lo describe como un hombre de mediana edad, con aire proletario, pero provisto de buena preparación académica y conocedor de tres idiomas, organizador de descargadores de barcos en el puerto de Nueva York antes de enrolarse en las Brigadas Internacionales, posteriormente preso y fusilado por los "nacionales" durante la guerra civil.

William Aalto
William Aalto, nació en el Bronx de Nueva York. Su madre, que había militado en el Partido Comunista Finlandés, escapó a los EE.UU. cuando Mannerheim empezó la persecución de la izquierda, se inscribió en el partido comunista local, educando a su hijo en la ideología marxista.

Voluntario en España antes de cumplir los 19 años, Aalto tomó parte en algunas acciones de guerrilla. Los que le conocieron en la época lo describen como un muchacho espigado, de buen aspecto y homosexual. Regresaría a los EE.UU. a finales de 1938, y cuando éstos entraron en la IIª Guerra Mundial se incorporó al OSS (Office of Strategic Services, que más tarde se transformaría en la CIA ), constituído para el espionaje, el sabotaje y la guerrilla en territorio enemigo.

Debido a los prejuicios por su homosexualidad, Aalto no fue empleado en acción, destinándosele a funciones de instructor de guerrilla y de demoliciones. Posteriormente sería expulsado del Cuerpo a instancias del senador republicano William Donovan, por su homosexualidad, integrándose como instructor de Operaciones Especiales del ejército norteamericano en los campamentos de instrucción en Gran Bretaña (junto a Tom Wintringham, el cual había sido comandante del Batallón Británico de la XVª Brigada Internacional, herido en la Batalla del Jarama) y de demoliciones.

Mientras ejercía sus funciones, el estallido de una granada le causó la pérdida de la mano derecha y fue licenciado. Aalto obtuvo Matrícula de Honor de la Columbia University de Nueva York, se dedicó a la poesía y parece que vivió algún tiempo con el gran poeta ingles W.H. Auden. Por "conducta inmoral" Aalto también fue expulsado del Partido Comunista.
Milt Felsen, veterano de la Brigada Lincoln y compañero suyo en el OSS, aventuraba que Bill Aalto se suicidó en Italia, donde se encontraba estudiando Historia del Arte, pero las investigaciones y testimonios posteriores demostrarían el error de Fielsen y que Bill no se suicidó.

En realidad se ha podido comprobar que Bill Aalto murió de cáncer (Leucemia) en junio de 1958, en Nueva York -tal como lo indica Peter Carroll en su libro sobre los "Lincolns"- siendo enterrado en el cementerio militar de Long Island (Nueva York).

Valo (Valentin) Vattulainen
Su nombre finlandés era Valentin Vattulainen, nacido el 23 de febrero en 1912 en Helsinki (Finlandia). Perteneciente al grupo de voluntarios finlandeses en las BBII. Muerto en Valencia el 8 septiembre de 1938, en un hospital, por complicaciones después de una operación médica. a los 26 años.

Antes de su partida para España, vía Suecia hasta Francia, Valo residía en Riihimäki (unos 60 kms. al norte de Helsinki), según documentos de la policia secreta finlandesa (Policía del Estado) cuya información pudieron recoger de un tío suyo a quien Valo había enviado una carta desde España.

Valo Vattulainen pertenecía a la asociación finlandesa "Nuoriso-osasto de Käpylän" (Jóvenes de Kapyla en Acción) en Helsinki. Una vez en España, al principio Vattulainen participó como sargento en las Brigadas Internacionales, y después de participar durante la primavera de 1938 en diversas operaciones guerrilleras tras las líneas franquistas en el frente sur, entre las que figura la Operación de rescate en Carchuna, Vattulainen fue ascendido a teniente.

Según una carta de un compañero de armas, enviada desde España a un tío de Vattulainen en Finlandia dice:

"En julio de 1938, durante su actuación en la 129ª Brigada Internacional en la zona de Levante, cerca de Teruel, Valentín tuvo que ser ingresado en el hospital de Valencia por estar muy enfermo, donde se encontraba al cuidado de muy buenos doctores americanos y españoles.De él sólo quedaban la piel y los huesos, pero su mente se mantenía clara, e insistía en recordarnos que estábamos luchando por la democracia y la paz en el mundo.
Falleció en septiembre, en paz y sin sufrimientos. Aunque hemos perdido a muchos compañeros finlandeses en todas las condiciones y situaciones posibles, estoy seguro de que todos los finlandeses que tuvimos la suerte de conocerle y que hemos combatido por la república democrática española, siempre recordaremos con pesar la pérdida de nuestro camarada, el capitán Valo Vattulainen, y con nuestro puño en alto exclamaremos “Duerme en paz, verdadero camarada”.

Irving Goff
Irving Goff, "Irv", fue el que mas sobrevivió tras el golpe de mano de Carchuna, falleciendo en su patria a final de los años 80. Es el único que hablaría de esta acción. Quedan cintas grabadas por él en los archivos de la VALB . Sus padres, de origen hebreo, habían emigrado en 1900 desde Odessa a Nueva York, ciudad donde nació I. Goff, en 1900.

Desde su niñez vivió en las calles de Brooklyn y Long Island, enfrentándose con diferentes bandas juveniles antisemitas. Pronto interrumpiría la escuela para sustentar económicamente a su familia; trabajó como mozo en una tienda, vigilante en la playa de Coney Island, incluso como bailarín de café cantante y también como acróbata en un circo ecuestre.

En 1937 Goff se traslada clandestinamente a través de los Pirineos a España para alistarse en las Brigadas Internacionales, con quienes lucharía contra los fascistas hasta enero de 1939. Antes de pasar al XIV Cuerpo de Ejercito (de guerrilleros), empezó de simple soldado raso en el frente y chófer de automóviles de la XVª Brigada Internacional. Cuando Alemania atacó a la URSS en 1941, Irving Goff se enroló en los paracaidistas. Debido a su condición de antifascista prematuro y de curtido ex-combatiente en España, se le cerraba el camino a combatir en el frente integrado en fuerzas regulares, conseguiría ser trasladado al OSS, reclutando entre otros ex-combatientes a su antiguo compañero de armas en España William Aalto.

Combatió como comando guerrillero en Alemania e Italia, donde su tarea como enlace con la Resistencia italiana, le hizo volver para encontrarse con sus antiguos camaradas de la Brigada Internacional "Garibaldi", tan conocidos en España. Terminaría la guerra con el grado de capitán, el mismo que había alcanzado en la Guerra Civil de España. Durante el periodo de la "Caza de Brujas" de McCarthy, fue perseguido, pero permaneció firme en su credo político; fue uno de los pocos americanos que no abandonaron el partido comunista después de las revelaciones de Krutschov en el XX Congreso del Partido Comunista de la URSS.

De vuelta a las líneas republicanas
Según el testimonio de Irving Goff, sobre su intervención en la Operación Carchuna, poseemos una interesante información adicional, aunque varían en las fechas:
"Fue algo parecido a una pantalla, desembarcamos treinta y cinco comandos con muchas bombas de mano y libramos la acción, breve y sangrienta, sin obstáculos. Durante el repliegue hacia la playa, dos camaradas españoles, otro estadounidense y yo, fuimos interceptados por soldados enemigos y no conseguimos llegar a tiempo a los barcos, que desamarraron sin nosotros.

Nos zambullimos en el mar mientras los fascistas nos disparaban. Los camaradas españoles se ahogaron y vimos impotentes sus cuerpos flotar sin poder acudir en su ayuda.

Al amanecer nos escondimos entre los peñascos, y al caer la noche volvimos a nadar hasta territorio republicano. Empleamos tres días para un recorrido de más de cinco kilómetros, para, por fin, estar seguros detrás de nuestras líneas".

El Boletín de Información de la Orden General de Operaciones republicano señala que “el fuerte carece de puertas..., hay dos centinelas, uno en la terraza y otro en la puerta", esto que hacia suponer que una parte de los prisioneros debía de estar acampada en el exterior, tal vez detrás de alambradas.

El fuerte estaba provisto de teléfono, la línea entre Motril y Calahonda había sido cortada, por ello la acción fue de limitada dificultad y su posterior celeridad. Los prisioneros se encontraban a unos dos kilómetros de la línea del frente, pero hay que tener en cuenta que se trataba de un frente adormecido (el pueblo de Calahonda estaba defendido por unos quince hombres entre Guardia Civil y Carabineros) y que la escasez de vehículos obligaba a encerrar a los prisioneros cerca del lugar del trabajo.

Parte del Cuartel General del Ejercito Nacional

En cuanto al parte de la 33ª División "nacionalista", reproducido por Martínez Bande, donde se señala las bajas sufridas así como el armamento desaparecido:

(El parte nacional - D. N. - Cuartel General del Generalísimo - L.447 - C.12):

"El enemigo, compuesto de un capitán y 30 extranjeros, desembarcó en el Fuerte de Los llanos de Carchuna, asesinando al alférez de las fuerzas de escolta de un Batallón de Prisioneros, armando a estos últimos.

Acto seguido organizaron un ataque a retaguardia de Calahonda, siendo rechazado enérgicamente. Simultáneamente al desembarco enemigo, éste atacó a nuestras posiciones de la línea Calahonda-Conjuro, siendo rechazado. Las fuerzas de escolta de los prisioneros, en número de 20, que se resistieron a unirse, fueron embarcados y llevados a zona roja".

Diario de la 33ª División (23 / 05 / 1938)

En el diario de la 33ª División, correspondiente al 23 de mayo de 1938, se dice:

"A las dos horas de hoy, una embarcación tripulada por un capitán rojo al mando de unos 35 o 40 hombres atracaron frente al Fuerte de Carchuna, desembarcando y dirigiéndose a dicho fuerte, donde simultáneamente se produjo una insurrección de las Compañías de Trabajadores (Prisioneros).

Se apoderan de las armas de la vigilancia y se reparte el armamento: fusiles ametralladoras y granadas de mano, que traían en abundancia los de las barcas, asesinando a los Oficiales, Sargentos y algunos soldados.

Armados con los fusiles, fusiles ametralladores, pistolas ametralladoras y bombas de mano se dividen en dos Grupos: Uno intenta ocupar el pueblo de Calahonda, lo que no consigue, debido a la brillante defensa que hace del mismo una Sección de Zapadores, al mando del Teniente Don Juan Basabe. El otro Grupo, se desplegó tratando de coger de revés nuestras posiciones de primera línea del Subsector de Calahonda.

Al mismo tiempo el enemigo ataca por el frente, intentando ocupar dichas posiciones, fracasando también en este intento, a pesar del apoyo de la Artillería roja. Al amanecer, en vista de este fracaso, se dispersan las fuerzas enemigas, pasándose en su mayoría a la zona roja; se supone que en las embarcaciones marchó un grupo de evadidos.

A las 5 horas, y en previsión de intensificarse el ataque enemigo a nuestras posiciones, el mando de la Brigada ordenó ocupar con la Reserva la 2ª línea de posiciones y reforzar las tropas del Subsector de Calahonda, y el de la División dispuso el emplazamiento de dos Compañías del 5† Batallón Bandera de F.E.T., para situarse en el kilómetro 9 de la carretera de Almería, mientras el Primer Tabor de Regulares efectuaba la limpieza de la zona entre la primera y segunda línea de posiciones.

Como impresión que domina en todo el desarrollo de la evasión de los prisioneros, prevalece la de que, con toda seguridad, hubo un previo acuerdo entre el enemigo, las dos Compañías de prisioneros y el personal de vigilancia, facilitado por 3 individuos del Batallón, que desertaron hace pocos días, lo que se demuestra por el escaso número de bajas que hay en las proximidades, probablemente de personal adicto, y de no existir señales de lucha.

A las 20 horas quedan en sus emplazamientos normales el Tabor y fuerzas del 5† Batallón Bandera de F.E.T.; el 6† Batallón de Oviedo, se repliega a Motril a las 8 horas del día 24."

Parte de Bajas del Ejército Nacional:

Total desaparecidos personal de escolta: Sargentos tres, cabos cuatro, soldados veinte, total veintisiete.

Total Bajas escolta Compañías Trabajadores: muertos, Alférez 1, Suboficiales 2, cabos 1, total 4; Heridos, Sargentos 3, soldados 2, Total 5,

Total de individuos trabajadores (asturianos) desaparecidos: 250. Bajas: Cabos muertos 1, entre trabajadores y milicianos 20, total 21.

Total prisioneros trabajadores 12. Bajas de Unidades Propias. V Bon. Bandera de F.E.T., 1; 13 Bon. Oviedo, 5; 16ª Compª Zapadores, 2.

Total heridos, 8.

Armamento desaparecido: Fusiles Mauser 26, fusiles Mauser mejicanos 4, mosquetones 4 y carabinas 5.

El Coronel Jefe de la División y personal de E. M. se trasladaron al Subsector de Calabonda (Motril) recorriendo los lugares y posiciones donde ocurrieron los hechos citados anteriormente. (D. N. - Cuartel General del Generalísimo - L.453 - C.2.).

Fusilamientos y deserciones

Según hemos podido saber hasta ahora, aqui tenemos los nombres de los fusilados por los guerrilleros, en concreto fueron 1 alferez, 2 sargentos y 1 cabo todos ellos pertenecientes al Regimiento de Infanteria "OVIEDO n†8", los cuales estan inscritos como fallecidos en accion de guerra en Carchuna en el Registro Civil de Motril:

Alférez JOSE LEON MARTINEZ, sargento EZEQUIEL MONTERO SOLANA, sargento JOSE CARRION FUENTES, cabo JOSE VELASCO HURTADO.

Aunque en esta caso Joaquín Fernandez Canga en su carta a la revista Historia y Vida dice que la división que manda Luis Bárzana era la 21 Division, cuando en realidad era la 71 Division y no perteneciente al XXII Cuerpo de Ejército, sino al XXIII CE, al mando de José Maria Galán.

José María Galán Rodríguez (?- 08/01/1978 en Cuba), militar español que luchó en la guerra civil española a favor de la República. Era hermano de Fermín y Francisco Galán, y pertenecía al Partido Comunista de España.

Al estallar la guerra estaba destinado en el Cuarto Militar del Presidente de la República en Madrid, con rango de teniente. A finales de julio de 1936 manda una compañía de carabineros en Somosierra, apoyando a su hermano Francisco Galán. Pronto abandona el sector y se dirige a Madrid, siendo uno de los fundadores del Quinto Regimiento.

En octubre de 1936, con el rango de comandante, se encarga de la formación de la 3º Brigada, integrada por carabineros. Ante el rápido avance de las tropas rebeldes sobre Madrid, es enviado con su Brigada al sector de Pozuelo, enfrentándose a ellas el 7 de noviembre. Durante todo el mes permanecerá en dicho sector, organizando continuos ataques sobre la Casa de Campo durante la lucha por Madrid, y alcanzando por ello gran popularidad.

El 29 de noviembre se inicia la primera batalla de la carretera de La Coruña en donde las fuerzas de Galán resisten durante unos días a fuerzas superiores. Galán es herido levemente el 1 de diciembre, y es sustituido durante unos días por el capitán Emeterio Jarillo. Participa con su brigada en la detención de la ofensiva de Queipo de Llano sobre Lopera y Porcuna (diciembre de 1936), la llamada Campaña de la Aceituna. Por estas fechas, será ascendido a teniente coronel.

El 23 de enero es nombrado jefe de la 10º División, que pasará luego a llamarse División A (abril 1937) y por último 34 División (finales de abril), integrada en el V C.E.. Con ella participa en la ofensiva sobre Segovia (31 de mayo- 3 de junio), y en Brunete (julio 1937). El 11 de julio de 1937, en plena ofensiva sobre Brunete, y debido a la pobre actuación de la unidad, Galán es sustituido por el comandante Zulueta, pasando a mandar la 7º División, en la Ciudad Universitaria.

El 4 de agosto pasa a mandar la 40 División, en el frente de Teruel, y el 16 de noviembre el XXIII C.E., en el frente costero de Andalucía. Durante su jefatura en el XXIII C.E. se llevó acabo el golpe de mano en el fuerte de Carchunas (mayo de 1938). Fue sustituido por el teniente coronel Bernal el 11 de diciembre de 1938.

Al terminar la guerra se exilia a la URSS, en donde estudia en la academia Vorochilov. Pasa después a Cuba, donde al parecer será instructor de las milicias de Fidel Castro. Morirá en la isla de Cuba.

Tambien comenta que se les unieron 2 sargentos, aunque creemos que fueron cinco en total , que eran los siguientes sargentos:
RAFAEL GUERRERO RODRIGUEZ (malagueño, era el de mas confianza para los asturianos), SALVADOR ROJAS ROJAS (malagueño), FRANCISCO ROQUE CLARO.
JOSE MUÑOZ CUENCA (herido por una bomba en la toma del fuerte)y FRANCISCO GIL FERNANDEZ.

Notas del Autor:

Como vemos, existe una clara contradicción en la cantidad de hombres que participaron en la acción, según la Orden General de la Operación a realizar, entre 29 y 30 hombres, algunos autores dan la cifra de 30, en el folleto publicado por la Subsecretaria en 1938, se contabilizan incluyendo a paisanos, a un total de 35 hombres, Irving Goff da la cifra de 35 hombres.

Después de haber leído y escrito sobre la audaz operación guerrillera del Fuerte de Carchuna, creo que la cifra de los participantes en dicha acción fue irrelevante, pero que su acción fue muy importante, y lo importante a pesar de los escasos medios con que se contaban, que todos fueron improvisados sobre la marcha, contaban con uno muy importante: era la calidad humana con que se contaba.

Importante fue para la moral de los hombres que combatían, para los que realizaron la operación que sabían lo que hacían y lo que se jugaban, importante también para los liberados, de este modo su moral de combate continuaba si cabe mas profunda, no se habían olvidado de ellos, y que la guerra sabían, iba a durar mucho más, duraría todavía un año, y que los fascistas no estaban combatiendo contra milicias de los primeros meses de guerra, sino contra un ejército completamente organizado y formado por hijos del pueblo, como los que participaron en la operación del Fuerte de Carchuna y los que fueron liberados, y sigo diciendo lo mismo, no importaba el número, importaba la acción, y ésta fue realizada con gran éxito.

[1] Martínez Bande da la cifra de 308 prisioneros entre oficiales y soldados (Pág. 198). Arno Lustiger da la cifra de 315 oficiales y comisarios políticos asturianos (Pág. 208).En el folleto editado por la Subsecretaria de Propaganda en 1938, se da la cifra de poco mas de 300 asturianos prisioneros, y en otro momento dice que 305 asturianos.

[2] En el pequeño relato titulado “El Fuerte de Carchuna”, editado por la Subsecretaria de Propaganda. Delegación de Madrid, Madrid 1938. Su redactor José Estrada Parra, a la sazón Comisario de la XXIII División del Ejercito Popular de la Republica, en el destaca a tres paisanos: José Lupiañez Álvarez, Andrés Melero Ramos y Manuel Soler Soler, es posible que hubieran algunos más.

[3] Ramón Salas Larrazábal. HISTORIA DEL EJÉRCITO POPULAR DE LA REPUBLICA.Editora Nacional, 4 Vols. Madrid 1973.José Manuel Martínez Bande. LA BATALLA DE POZOBLANCO Y EL CIERRE DE LA BOLSA DE MERIDA. Servicio Histórico Militar. Monografías de la Guerra Civil n† 15.Editorial San Martín, Madrid 1981.

[4] Arrarás Iribaren, Joaquín: HISTORIA DE LA CRUZADA ESPAÑOLA. Madrid, ediciones Españolas, tomo XXXII.1940-1944.

[5] Sobre este episodio puede verse en el libro de SALAS, Tomo II, Pág. 2084; los trabajos en la revista Historia y Vida, por el propio SALAS y Luis Romero, en los números 51 (año 1972) y 130 (año 1979), respectivamente, y el documento D. N. - Ejército del Sur - L.23 - C.57.

[6] Arthur H. Landis "THE ABRAHAM LINCOLN BRIGADE". The Citadel Press. New York. NY 1967.

[7] Pons Prades, Eduardo. Guerrillas españolas, 1936-1960. Ed. Planeta. Barcelona ,1977.

[8] Desconocemos el numero exacto de participantes en la acción, pero en el documento “Fuerte de Carchuna” de la Subsecretaria de Propaganda, Madrid, 1938, se citan a los participantes dando el numero de un total de 35 hombres, de la siguiente forma 8 tenientes, 1 delegado político, 4 sargentos, 11 cabos, 8 soldados y 3 paisanos, con nombres y apellidos.

[9] José Manuel Martínez Bande. LA BATALLA DE POZOBLANCO Y EL CIERRE DE LA BOLSA DE MERIDA. Servicio Histórico Militar. Monografías de la Guerra Civil nª 15. Editorial San Martín, Madrid 1981.

[10] Milton Woolf, el ultimo comandante del Batallón Lincoln de la XVª Brigada Internacional de Ejercito Republicano, y conocido en España por el sobrenombre de “el Lobo” (Wolf=Lobo / Milton Wolff), sirvió en el OSS, y se encargo de reclutar miembros veteranos de la Brigadas Internacionales para la OSS durante la IIª Guerra Mundial. En conversación mantenida por mí con el Brigadista de la XIª Brigada, Karl Kormes, este había sido hecho prisionero por los fascistas en Guadalajara durante un combate, y trabajaría en los trabajos de construcción de Belchite Nuevo. Una vez liberado por los franquistas, pasó a territorio inglés a través de Gibraltar, se enrolaría en el ejercito británico, aquí en el norte de África seria captado por Wolff para la OSS, desertando de los ingleses, y enrolándose en el ejercito estadounidense, formando parte de las unidades especiales norteamericanas del OSS, y combatiendo a los nazis mediante golpes de mano en las zonas ocupadas.

[11] Anteriormente los archivos de Veterans of de Abraham Lincoln Brigade (VALB) se encontraban depositados en la Brandeis Univesity, (Waltham, Massachussets) posteriormente han sido trasladados a la New York University's Tamiment Library, piso 10 de la NYU en 70 Washington Square South, New York, NY 10012. Contacto: Gail Malmgreen (212) 998-2636 o por email: gail.malmgreen@nyu.edu

[12] Citado por Arno Lustiger, Págs. 207, 208 y 209 “Irving Goff, partisano en España y en el ejército de Estados Unidos en Italia” en SHALOM LIBERTAD. JUDIOS EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA. Barcelona, Flor del Viento Ediciones, 2001.

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Jesús Castillo Doménech (Valencia). Ldo. en Geografía e Historia. Julio 2002


Asturias, 9 de septiembre de 2002
Los héroes de Carchuna
Marcelino Díaz y Sócrates Menéndez, únicos supervivientes del rescate llevado a cabo en 1938 para liberar en Granada a 300 presos asturianos republicanos, rememoran la operación

Oviedo - Paula TAMARGO • «Aquello fue una cosa espectacular, una maniobra relámpago con la que lograron sacarnos del presidio. Éramos cientos de personas y salimos de allí con vida... ¡Y que hoy nadie se acuerde de nosotros!». Marcelino Díaz Fernández y Sócrates Menéndez González, ambos
de Langreo, lamentan el olvido en el que cayó la historia de la que fueron protagonistas el 23 de mayo de 1938, cuando tuvo lugar el rescate que un grupo de militares y guerrilleros republicanos llevó a cabo en plena guerra civil para liberar a 300 asturianos presos en el fuerte granadino de Carchuna. Marcelino Díaz y Sócrates Menéndez son, de momento, los dos únicos testigos directos del desarrollo de la operación del fuerte de Carchuna que ha logrado localizar el grupo de investigadores que trata, desde hace algún tiempo, de reconstruir la historia de aquel rescate llevado a cabo en plena guerra civil y en el que casi la totalidad de los protagonistas, libertadores y liberados, eran asturianos.

Estos dos hombres, que cuentan más de 80 años, son dos de los 300 asturianos que estaban presos en el fuerte de Carchuna en el momento del rescate. Ambos serán ahora, después de más seis décadas de silencio, los principales protagonistas del reportaje que realizará el grupo de investigadores que pretende rescatar aquella historia que quedó «insignificantemente» plasmada en documentos de la etapa de la guerra civil y crónicas de guerra de algunas publicaciones internacionales.

«Sorprendente golpe»
En los relatos publicados sobre el rescate de Carchuna en la etapa del conflicto bélico español se da cuenta de «un sorprendente golpe de mano llevado a cabo el 23 de mayo detrás de las líneas enemigas por medio del cual los republicanos rescataron a 308 prisioneros asturianos empleados por los fascistas en la construcción de fortificaciones».

Marcelino Díaz y Sócrates Menéndez puntualizan que los asturianos presos eran sólo 300, porque «los otros ocho de los que hablan debían ser otra gente que se unió a nosotros en la huida». De paso, explican por qué todos eran paisanos: «Éramos todos de Asturias, muchos de las Cuencas, de Langreo. Estábamos presos en otros sitios y éramos seleccionados para ir a trabajar allí en carreteras y obras. Quienes nos escogían decían que conocían nuestras costumbres y que sabían que los asturianos éramos trabajadores».

Las crónicas de la época también aluden a que un grupo de los libertadores desembarcó en una pequeña playa a las espaldas del frente fascista y atacó en seguida el fuerte. Que otra unidad republicana les respaldó por tierra formando parte de la toma de la fortificación. Y que después de que «los oficiales de guarnición del fuerte fueran fusilados, las tropas se rindieron y todos, rescatados y rescatadores, atacaron la retaguardia fascista rompiendo la línea y pasaron a territorio leal».

Las dos únicas personas que, por el momento, pueden dar fe de la veracidad de estas crónicas apenas objetan a la escasa descripción de lo sucedido. Pero no renuncian a ofrecer otros detalles que guardan vivos en su memoria pese a los años transcurridos. Marcelino Díaz y Sócrates Menéndez citan a otros protagonistas clave de aquella historia para explicar cómo fue posible aquella operación, y hablan de José Fernández Rodríguez, «Pepín», y de Joaquín Fernández Canga, dos de los tenientes asturianos encargados de llevar a cabo el rescate.

Los otros protagonistas
José Fernández, tras la guerra, acabó desterrado en Galicia y falleció hace pocos años, según recuerda Rosa Menéndez. Ella, también langreana, conoce a Marcelino Díaz y a Sócrates Menéndez y desde niña sabe de la historia del fuerte de Carchuna. A Rosa Menéndez la historia se la contó su padre, Gerardo Menéndez, amigo de José Fernández, que se encontraba en el frente de Almería cuando se desarrolló la operación de rescate.

Para ella, los liberados y libertadores fueron una especie de «héroes». Marcelino Díaz y Sócrates Menéndez también citan en su relato a Cándido Adolfo Muriel López para explicar que fue uno de los cuatro prisioneros que se evadieron del fuerte unos días antes del rescate y una de las personas que probablemente proporcionó información clave para el diseño de la operación que poco después se llevaría a cabo para liberar a los trescientos presos asturianos.

Los por ahora únicos supervivientes de aquella historia, Marcelino y Sócrates, intercalan en su relato un sinfín de historias sobre cómo escaparon tras el rescate y sobre cómo alcanzaron la zona republicana. Sobre la llegada de camiones a las inmediaciones del fuerte de Carchuna para sacarlos de territorio enemigo, el fuego cruzado entre bandos en la huida y los vítores que recibieron durante el desfile que protagonizaron, ya a salvo, al llegar a Almería.

Los familiares se organizan para que no se olvide la historia

Oviedo • Aunque Marcelino Díaz y Sócrates Menéndez son los únicos testigos directos del rescate de Carchuna localizados hasta la fecha, el grupo de investigadores que pretende reconstruir aquella operación cuenta con la colaboración de familiares de personas ya fallecidas que fueron partícipes de aquel episodio y que están dispuestas a ofrecer su testimonio y la información de la que disponen.

Entre ellos, Félix Adolfo Muriel, hijo de Cándido Adolfo Muriel, uno de los cuatro prisioneros que se evadieron del fuerte días antes del rescate y que suministraron información sobre la fortificación clave para el diseño de la operación. También Rosa Menéndez, langreana, hija de Gerardo Menéndez, militar republicano conocedor de la historia.

A la aportación de testimonios se suma Marie Fernández, la hija de Joaquín Fernández Canga, uno de los tenientes que participaron en el rescate. Marie reside actualmente en Francia, donde su padre vivió el exilio tras la guerra, y guarda más de una veintena de grabaciones en las que su progenitor, ya fallecido, narra cómo se desarrolló aquella operación. Los familiares de los protagonistas de aquella historia prevén crear un colectivo que trabaje en la recuperación de la historia junto a los investigadores que ya han iniciado su reconstrucción.

Testimonios y respuestas de familiares de los protagonistas:

" He leído con emoción el artículo publicado en La Nueva España del domingo 18 de agosto de 2002 titulado "El rescate de Carchuna" Mi padre, Manuel Díaz Loredo, y su hermano Joaquín que perdió la vida en esta acción, estaban prisioneros en el fuerte el 23 de mayo de 1938. Nacido el 5 de noviembre de 1914 y fallecido el 10 de mayo de 1979, mi padre, natural de La Felguera, Asturias, se afilió siendo muy joven a la C.N.T. Fue enlace del recordado comandante Higinio Carrocera en la batalla del Mazuco, cuando se produjo el hundimiento del frente asturiano. Cayó herido en Belmonte de Miranda por la explosión de una granada que le seccionó la mitad de la nuez y le produjo más de 30 heridas.

Calculo que después de estos hechos fue trasladado a Calahonda. Quizá por la muerte de su hermano no le gustaba mucho hablar de lo sucedido y, casi siempre, lo hacía tras la insistencia de familiares o amigos que habían estado con él prisioneros, bien en Motril, en el Hostal de San Marcos en León o en Avilés.

No era uno de los 4 juzgados que transmitieron los datos para el asalto. Esto lo sé porque contaba que, al llegar a Avilés, y constar en su expediente que había estado en Motril, un oficial le preguntó qué había sucedido y mi padre, que temía que le fusilaran, le respondió que no se habían enterado de nada y que estaban durmiendo cuando llegaron los suyos y los llevaron. El oficial sonrió con ironía y no tomó represalias.

Mi padre contaba que había sufrido mucho y que un alférez, o un sargento, no estoy seguro, les robaba la comida y, y para evitar que bebieran de los depósitos de agua, les echaba sal por las noches. Cuando comenzó el asalto lo ejecutaron y lo echaron al depósito del agua: "justicia poética". Puede que fuese el alférez encargado de los prisioneros al que se refiere el artículo.

Creo que después fueron trasladados a Almería donde me contó mi padre que desfilaron las tropas republicanas ante ellos y que fue condecorado con la medalla de "Caballero de España", no sé si a título individual o colectivo. Cuando abandonaron el lugar, mi tío Joaquín, entre otros, dijo que se quedaba en el Fuerte, pues no había hecho nada malo. Nunca se volvió a saber de él y cuando la gente elucubraba sobre si había podido pasar a Francia, mi padre, muy reacio a hablar de los hechos, manifestaba que alguien le había dicho que los moros y los falangistas los habían pasado por la bayoneta cuando recuperaron la posición.

Comprenderán que tenga un gran interés por conocer todos los datos sobre este hecho histórico en el que mi padre tuvo tal protagonismo y en el que desapareció mi tío." Jacobson Díaz González

"En el diario La Nueva España del día 18 de Agosto del 2002; aparece publicado un articulo sobre Motril del año 1938. Yo, de 71 años de edad en la actualidad, tuve un hermano en esta plaza, cuando estos sucesos le cogieron preso en un motín mientras intentaba marcharse el grupo donde él estaba. Uno del grupo quedó rezagado en la playa por lo que los cogieron a todos. Los subieron para Granada, y los juzgaron por puño y letra. A mi hermano le cayeron dos penas de muerte; conmutada una, le llevaron a Santiago de Compostela y al final le dejaron en libertad en Octubre de 1941 o 1942.

Él se llamaba Manuel Pintado Fuente, y otro de sus compañeros era José Manuel Arbesu Niciecia, ambos de Oviedo. Mi hermano falleció en 1978 y este otro señor hacia 1980. Respecto a las dos personas de las que se habla en el articulo: Don Joaquín Fernández Canga y Don Secundino Álvarez Torres, nunca nos comento nada, aun habiendo estado trabajando cerca de doce años en Sama de Langreo.

Desearía toda la información posible sobre todo lo acontecido en esa fecha en Motril. Se despide atentamente,". D. Luis Honorino Pintado Fuente.

"Me dirigo a ustedes con motivo del articulo publicado en La Nueva España, el dia 18 de agosto sobre el rescate de Carchuna. Mi padre estuvo junto con otros compañeros, vecinos de Ciaño presos en dicha carcel y participaron en la famosa fuga de Motril, y cuando he leido dicho articulo me ha entrado la curiosidad por saber algo respecto a dicho acontecimiento por lo cual me dirigo a ustedes con el fin de poder ponerme en contacto con ustedes bien a traves de una pagina web si disponen de ella o bien a traves del correo electronico.

Aqui en Ciaño Langreo hubo varias personas que estuvieron con mi padre presos en dicho acontecimiento, muchos de ellos como mi padre ya han fallecido, y es posible que alguno pueda estar vivo o que algunos de sus familiares pueda recordar algo que les haya contado las personas que participaron en la fuga. Esperando sus noticias se despide atentamente de ustedes: Angel Aboli Valles (que es hijo de Angel Aboli Torre y que es el que les envia este mensaje). " D. Angel Aboli Valles

"Soy José María García Sierra, uno de los que participaron en el episodio del fuerte de Carchuna; no podía creer la emoción que he sentido al comprobar que nuestra epopeya de hace tantos años no ha caído en el olvido. Actualmente tengo 86 años, por aquel entonces tenía 22. Soy uno de aquellos prisioneros lasturianos iberados en el fuerte de carchuna. Me gustaría contactar con algún camarada de aquellos días." D. José María García Sierra

Testimonio de Joaquín Fernández Canga, desde León (Defensa)

"El pasado mes de noviembre me encontraba en la Universidad de Oviedo, en compañía de su rector, Teodoro López Cuesta, tratando de encontrar un folleto publicado en plena guerra civil, titulado "Fuerte de Carchuna". Ese folleto fue publicado por los Servicios de Información y Propaganda del Ejército del Sur, que mandaba el coronel Francisco Meollo y cuya sede se encontraba en Baza (Granada). No pude dar con él en la biblioteca de la Universidad pero una persona allí presente me habló del trabajo publicado en el número de abril de 1981 de la revista "Defensa" con el título de "Golpe de mano en Carchuna"- Puesto que fui protagonista destacado de ese hecho deseo facilitarles, sobre el mismo, una información adicional y de primera mano.

A Carchuna habíamos ido a parar numerosos prisioneros del Ejército Republicano del Norte a los que nos trasladaron, vía Motril, hasta los Llanos de Calahonda -Fuerte Carchuna- En los citados llanos debíamos construir un aeródromo cuyas obras se iniciaron, pero que precisamente debido a los acontecimientos que tuvieron lugar, luego quedó sin concluir.

Todo comenzó con una fuga en la que intervinimos quien suscribe, antiguo alumno de la Escuela Popular de Guerra n. 6 de Santoña (Santander) y tres oficiales de Milicias. Yo fui el principal organizador de la fuga, al contar con una cierta libertad de movimientos, en parte por el tipo de trabajo que realizaba (arreglo de las bombas del agua, de la electricidad, etc-) y, también, porque un brigada me había tomado simpatía ya que físicamente me parecía mucho a un hijo suyo, maestro nacional, que había caído corno alférez provisional en el frente de Madrid.


Nada más alcanzar las líneas republicanas fuimos interrogados, por separado, por miembros del Servicio de Información Militar y cuando supe que allí se encontraba Luis Bárzana, al mando de la 21a División, solicité verle en el acto pues le conocía desde Asturias, por haber participado con él en una operación contra las fuerzas del coronel Aranda, en un lugar situado cerca de Lugones, llamado Venta de los Jamones.

El oficial que me interrogaba, un mayor, se negó en principio a comunicarse con Bárzana, ya que eran las tres de la madrugada pero, ante mi insistencia, lo hizo poniéndose al teléfono aquél y preguntándome que de dónde era. Le contesté que de Sama de Langreo, y de inmediato le pasó el teléfono a otra persona que me hizo preguntas muy con-cretas sobre esa localidad, a las que respondía satisfactoriamente y además, al darme su nombre, le contestó que había sido consejero de Comunicaciones en el Consejo de Asturias y León. Una vez más habló Bárzana para decir que le esperase.

"Regresar al infierno"

Se presentaron al poco conduciéndome al cuartel general de la División donde me encontré con mi hermano Eduardo, que era de mi misma promoción, en Santoña, pasando luego, todos juntos, a pre-sencia del coronel José María Galán, jefe del XXII Cuerpo de Ejército. Así comparecieron también los otros tres evadidos, y Galán nos preguntó, textualmente, si es-tábamos dispuestos a “regresar al infierno” para conducir a las tropas encargadas de liberar a los prisioneros. Contestamos que sí, tras lo cual le dijo a Bárzana que nos mantuviesen aislados, así como al escogido grupo de sus fuerzas que debía tomar parte en el operativo, para evitar que tuviesen lugar filtraciones.

“Esto hay que hacerlo muy bien y con todo secreto”, manifestó.

Se organizaron 3 grupos, con un total de 30 hombres, que embarcamos armados hasta los dientes, con armas automáticas y cajas de bombas- El grupo que mandaba Muriel tenía la misión de cerrar el camino de Calahonda por donde con frecuencia venían patrullas de la Guardia Civil; Secundino y Esteban serían los encargados de neutralizar a los centi-nelas del campo de prisioneros, y yo, con 5 hombres, debía garantizar el replie-gue para lo que, llegado el momento, volé la carretera en varios tramos y cortamos la línea telefónica.

La operación, como ustedes publicaron, fue un éxito, y nos retiramos con los prisioneros, aunque algunos, tal vez por miedo, prefirieron quedarse. También se nos añadieron dos sargentos nacionales." (Reproducción de la carta de Joaquín Fernández Canga, publicada en la revista "Defensa", por gentileza de Antonio Rodríguez-Medel)


1 comentario:

  1. Durante una semana, estuve en el Archivo Histórico Militar de Ávilas, consultando y copiando todos los documentos generados por las fuerzas republicanas intervinientes (planes de operaciones, telegramas, informes, etc.) material que facilité a Jesús Castillo, autor de este artículo, y a Pedro A. García Bilbao. Confiaba en que aquel esfuerzo hubiese tenido en cuenta, pero veo que ni mi noimbre, ni las fuentes de mi aportación son citados por el autor. Uno no deja de sorprenderse de cómo es la gente.

    Floren Dimas
    Investigados histórico
    floren.dimas@gmail.com

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